Una vez que elegida la maestría adecuada para tus intereses, debes saber que esta representa un compromiso contigo mismo, con tu promoción personal y superación. Un máster ocupa un par de años, pero te acompañará por siempre en tu carrera laboral. Aparta desde ahora un tiempo diario que debes dedicar al estudio, la investigación y la lectura de textos que te aporten la perspectiva más clara del tema a tratar en tu maestría.

Elegir una beca mientras realizas el proceso del máster es la opción más común entre los recién graduados. Ten en cuenta que muchas de estas pueden hacerse fuera del territorio nacional y que sirven como experiencia laboral para tu currículo, además de aval en lengua extrajera si no es en un país hispanoparlante.

Otra manera es agenciarte una práctica laboral en alguna empresa afín con tu área de investigación o vincularte a una que ya se encuentre interesada en esos estudios y te apoye financieramente.

 

Las maestrías y sus estatus en España

Aparte de la diferenciación por temáticas, otra de las diversificaciones del término máster se haya en quien lo imparta. Todos son beneficiosos, pero solo tú sabrás cual es el correcto para tus perspectivas.

En el sistema español se utilizan una serie de denominaciones para separar tres tipos de maestrías: el primero es el máster oficial o máster universitario, que incluye aquellos estudios homologados por el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). El segundo es el máster propio, el no oficial, que imparten las universidades. Por último, se llama simplemente máster a los cursos no oficiales que otorgan instituciones no universitarias, que incluyen numerosos posgrados.

Un buen consejo es agenciarte un tutor, al igual que hiciste con tu tesis de grado, para que te guie y oriente sobre la mejor manera de abordar el tema de maestría. Otra sugerencia valida es que adéntrate en temáticas donde te sientas a gusto y puedas dar lo mejor de ti.