No solo ahora, sino desde siempre, las personas prudentes han tenido el recelo de que su contrato puede expirar y no ser renovado. La pérdida de su puesto de trabajo es una crisis que nadie quiere enfrentar y en ocasiones optamos por negarla. No es lo más aconsejable.

“Cuando veas las barbas de tu vecino arder…”, es un viejo refrán que guarda una gran verdad. La mayoría de las veces solo tienes que mirar alrededor para saber lo que se avecina. Puede que haya comenzado con el simple despido de algunos internos, pero si esto conlleva a que sus funciones las suplan otros empleados, entonces empieza a preocuparte.

La reducción de puestos y la integración de tareas no es el único detonante de un corte masivo. Te recomendamos que realices una serie de búsquedas en el mercado y en la bolsa de valores sobre la cotización de las acciones de tu empresa. Siempre que las ganancias bajen, tus jefes deberán tomar medidas drásticas para equilibrar el presupuesto.

 

Cuidar tu puesto de trabajo está en tus manos

En lugar de desestimar la realidad, es mejor que te prepares de tal manera que logres sortear este obstáculo y aún conserves tú puesto de trabajo. Una medida preventiva es que hallarte bien preparado en cuanto a los avances tecnológicos de tu rama, ya que de esta manera puedes garantizar ser un activo de importancia para tu compañía.

Analizar a fondo tu trayectoria laboral en la empresa es una buena manera de saber si se acerca un despido. ¿Te han recriminado recientemente sin motivo alguno o eres el candidato favorito para el próximo ascenso? En tus respuestas y en el trato que diariamente mantiene tu jefe contigo tendrás nuevos elementos que te ayuden a dilucidar tu situación.

Por último, si eres un veterano importante en tu puesto de trabajo, siempre puedes optar por preguntarle directamente a tu superior y esperar una respuesta sincera de su parte.